Cómo se afronta la pérdida del ser
amado, cómo. Cuanto más te empeñas en olvidar, más recuerdas. Por
muchos cambios que hagas, por muy distinta que intentes hacer tu
vida, él siempre está en tu mente. Y si sencillamente no quieres
olvidar, qué haces. Sabes lo que te conviene pero te niegas a creer
en ello, prefieres soñar con su regreso cada noche para llorarle
cada mañana. Prefieres la tortura de una espera, quizás
interminable, que la idea de su pérdida definitiva. La realidad es
que él ya no está, o igual está en todos los sitios que miras, en
cualquiera de sus formas duele. Pero lo peor de todo es la
resignación, la impotencia, la pasividad, la contención para no
seguirle al fin del mundo. Rezas por cruzártelo en cualquier esquina
y después suspiras aliviado por no haberlo hecho.
No, definitivamente no eres capaz de
afrontar que le has perdido. Por eso solo te queda aprender a vivir
con el frío dolor de su ausencia. No se, puede que algún día el
calor vuelva a tu corazón, puede que algún día puedas volver a
amarle. Probablemente no.
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